Archivo de la etiqueta: oveja negra

Estamos haciendo historia

Investidura Patxi López

Investidura Patxi López

Fuente fotografía: www.noticiasdealava.com

“Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco.”

Jaume Perich

Jueves 7 de mayo de 2009. El viento huele a cambio, a frescura y a esperanza. El sol también, da su bendición. Entre representantes políticos, periodistas, críticos, pueblo y sociedad, ilusionados e ilusionistas, hipócritas y santos, malos y peores, luchadores y perdedores, se encuentra Patxi López, al abrigo de ser ante todos ellos investido como Lehendakari. La antigua y experta Gernika le está mirando con sus bellos ojos de vieja; España entera también. En el momento del cambio nadie se atreve a ser héroe de su ideología. Todos callan, e incluso procuran no respirar, pensando que el momento único pueda evaporarse. Todos observan sin que exista en aquel momento para ellos colores con connotaciones: rojo, azul, magenta y verde hacen un bello collage. Antihéroes todos ellos asisten a una misa de esperanza. Los españoles, suspiran de alivio: la democracia ha dado una zancada de gigante hacia la ansiada libertad. El motor del cambio: la lucha, una lucha encarnecida en la que llevamos más de treinta años, viendo a los adorados inconformistas valientes luchar en pos de la libertad. Nuestra libertad. Es el primer gobierno vasco constitucionalista, democrático y no nacionalista. Se acabó estar gobernado por el fanatismo de unos cuantos. Se acabó el miedo, la presión y la negligencia. De una vez por todas, Ibarretxe y su plan de Maquiavelo terminaron. Comienzan tiempos de esperanza para todos los ciudadanos vascos. Comienzan tiempos de esperanza para un país durante años agazapado.

Mientras los perdedores, maldiciendo entre dientes, se dirigen al rincón, Patxi posa su mano sobre un libro que ha diseñado el genio de Ibarrola. Sin duda, no había mejor artista para señalar un momento tan importante en la historia española. Cuando lo viejo huele a agrio, sin duda es mejor cambiarlo. Patxi no quiso el crucifijo, ni la Biblia ni tampoco decir que sería “humillado ante Dios” como en tan numerosas veces había hecho su predecesor. Dios queda a demasiada distancia de los ciudadanos de los que verdaderamente es responsable.

Por primera vez en la historia, vemos a los grandes enemigos pactar por un futuro mejor y lleno de vientos de cambio y libertad. Sangre derramada y odio acumulado son el mejor estimulante, junto con unos ciudadanos vascos necesitados del verdadero apoyo de un Gobierno que escuche sus necesidades. Se acabaron las voces amenazantes, ahora los constitucionalistas, somos mayoría.

Se ha dado la vuelta a la tortilla. Son tiempos de optimismo. Los buenos tenemos el poder.

Ánimo Patxi.

¿Piratería o revolución digital?

robar

“Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.”

Antonio Machado

Es indudable que corren nuevos tiempos para todos. También resulta más que evidente, la falta de capacidad de algunos para poder adaptarse, vaya referida esta crítica, a los medios de comunicación. Como ya en su día vaticinó el gran Marshall McLuhan, es imposible que esta adaptación se produzca por varias causas. Los imperios de los medios de comunicación, se empeñan en seguir usando viejas técnicas para dirigirse a la sociedad. Viejas técnicas aplicadas a medios nuevos como es el digital, que lo único que hacen es influir negativamente en el crecimiento natural que ha de darse.

Aquí viene, casi directamente relacionado el factor piratería, tan difícil de definir y con múltiples connotaciones negativas que esconden otros factores que son interesantes de analizar (connotación que ha conseguido la SGAE al llamarnos a todos claramente piratas –chorizos- cobrándonos el canon digital) .

Desde los años noventa, hemos visto la rápida evolución de las tecnologías y la informática. También el avance que se ha producido al saltar el espectador el escalón, ponerse al otro lado y unirse a ser parte activa de la información diaria y a ser una fuente y un recurso más, cosa que sin duda, no ha gustado mucho a los que están acostumbrados a llevarse la pasta porque sí.

Estoy de acuerdo en que la reproducción ilegítima de copias de películas, discos, etc., perjudica notablemente a las compañías que poseen los derechos y al mismo autor. También estoy de acuerdo en que debería de estar regulado, pero no estoy de acuerdo en algo: “las formas”. No entiendo el motivo de que la SGAE y todo el séquito de buitres que lleva detrás, se afanen en perseguir a diestro y siniestro a todo aquel que por una u otra razón, puedan sacarle la pasta. Hasta día de hoy, no he visto, por poner un ejemplo, que el cine español, tan interesado en esas subvenciones de las que algunos chupan que da gusto (subvenciones que, por cierto, son mayores a los éxitos obtenidos en taquilla) no dediquen una parte a fomentar campañas de cine en la red. Me explico, si ellos colaborasen en apoyar esta plataforma (tarde o temprano tendrán que hacerlo) podría regularse el tráfico de películas o música mediante acuerdos lógicos y no mediante persecuciones al estilo Inquisición. De momento, la SGAE ya ha conseguido que paguemos el canon, pero claro, quieren más, pues no tienen suficiente para que la industria española se siga tocando las narices. Esto me recuerda a la “púa” que te hace El Corte Inglés en el precio de sus productos, donde incluyen ya un porcentaje de lo que saben que le van a robar.

Cuánto más se tarde en reconocer que Internet ha venido para quedarse, más dinero seguirán perdiendo, de eso no cabe duda. La industria se está negando a reconvertirse y a darnos lo que le estamos pidiendo y simplemente lo hace por un factor económico. Quizás no se hayan planteado que están llamando piratería a una revolución digital sin precedentes, para la que sus medianos cerebros no están preparados. Sus planes estratégicos siguen obviando el factor de la Red, un factor en potencia que sin duda abre horizontes, no lo cierra como está demostrando hacer la industria audiovisual, siendo banalmente simplista considerar el intercambio de ficheros en la Red -que ya hoy llega a 13 millones de hogares (casi el 70% de la población)- como piratería, dejando con esto al descubierto que en la sociedad existen dos tipos de personas: los que compran y los que no, y esto sin duda carece de toda razón por ser extremadamente simplista como he dicho antes.

Lo peor de todo, es que los pensamientos de la industria para adherirse a Internet, tienen el plan maquiavélico de sacarnos hasta el último duro. Mientras Google se afana en digitalizar bibliotecas para que la cultura sea un dominio público, las empresas privadas se afanan en restringirnos el acceso. Mientras miles de autores nacen de la Red cediendo su obra, sea esta cual sea, al resto, otros ven que su saca no está tan llena como cuando existía la dictadura cultural y al estilo “Ramoncín”, nos persiguen con la vara en la mano. Hay fórmulas señores Ramoncines de la vida. Solo hace falta mostrar el mínimo interés y no el máxime bolsillo abierto.

Muchos grupos musicales y algún que otro director, ya se han percatado de que no pueden obviar el factor “Revolución Digital”. Internet es un medio cómodo, rápido y donde el usuario puede interactuar y donde nadie le guía por una ideología u otra. Es un medio libre y por eso asusta tanto a los que siempre llevaron el carro. El usuario se ha vuelto menos “oveja” y ahora sabe decidir que quiere y que busca. Aunque, no se emocionen, solo es cuestión de tiempo. La Sinde va al ataque contra todos nosotros y le acompaña nada menos que la “honrada” SGAE.

La revolución digital ha convertido los recursos de Internet en un patrimonio compartido. Si las industrias se cierran en banda a cedernos material cultural por la Red se estarán tirando piedras sobre su propio tejado. Acerca de esto, una asociación de varios ciudadanos (ver carta completa en el blog de Mangas Verdes), se dirige a la Ministra González-Sinde con argumentos que creo yo, tienen bastante sentido común:

“[…] Lo digital es la memoria de la época en la que vivimos. Si compro un disco, un libro o veo la emisión pública de un producto de consumo tengo todo el derecho del mundo a copiarlo de forma privada y sin ánimo de lucro económico y a compartirlo.

Sería absurdo e imposible que después de ir al cine, pretendiera olvidar los recuerdos de la película que acabamos de ver. Más absurdo sería tener que pagar cada vez que la contamos. Atacar la copia digital es como impedir contar recuerdos, impedir que se replique lo escuchado, impedir prestar un libro a un amigo o impedir tararear una canción. Es, en definitiva, prohibir la comunicación en la era de la comunicación. Curioso, ¿no?

Muchos comparan este cambio tecnológico con la invención de la imprenta, herramienta que revolucionó la difusión de la cultura gracias a su capacidad de copiado, más rápido y fidedigno al original que el que pudiera realizar el copista más estimado de la época. La utilización de la imprenta extrajo de los monasterios los libros que sólo estaban al alcance de una élite privilegiada, a pesar de la poderosa oposición de unos pocos, movidos por sus intereses particulares. Es cierto que los copistas se quedaron sin su trabajo y debieron dedicarse a otra cosa pero, ¿quien sería capaz hoy de prohibir la imprenta? […]”

Esto me recuerda al título de la película de Manuel Gómez Pereira de “¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?” ¿Estamos haciendo nosotros eso? ¿Estamos llamando piratería a lo que debiera llamarse Revolución Digital?

Aurora Ferrer